La importancia de una sonrisa
La importancia de una sonrisa
Aurelio era el raro de la familia, en todas hay quien lleva ese título y la familia Salazar no era la excepción, tenía su raro.
Fue el de pésimas calificaciones, el ausente, el de quien todos hablaban a lo bajo y con falsa compasión. No faltaba quien en las reuniones familiares lo descalificara diciéndole -Vos pendejo cuando vas a ser normal- Pero él solamente vivía, con sus amigos que a veces lo ponían nervioso pero también le daban alegría, aunque eran de esos amigos a los que solo él veía y escuchaba.
Para sus 23 años ya había pasó por más de un hospicio, los chalecos químicos le eran normales, la baba cayendo por un costado de su boca eran una imagen recurrente.
Algún Domingo lo visitaba su mamá, quien le llevaba ropas que recogió de alguna iglesia y que de seguro vistieron a otros personajes más importantes o al menos normales pero ahora eran él descarté, ese descarte que él merecía tener, porque ¿Qué más era si no el basurero de la familia y el de una sociedad que se lavaba sus sucias conciencias con donaciones de sobra?.
Una tarde de marzo llegó al hospicio un colectivo de escritores que estimulaban a los internos a desarrollar su lado creativo plasmando todo en letras. También se acercaron a Aurelio con un lápiz, una hoja en blanco y una sonrisa, de esas que hace tiempo él no veía. Eso lo inspiró para su primer poema, que como no podía ser otro, tituló: sonrisa y se siguieron sucediendo más y más expresiones como estas.
Hoy presenta su tercer libro. El raro de la familia, el descarte, el pendejo, no era tal cosa o quiza si, pero que importa ya, si nunca pusieron en él confianza ni una sonrisa de aliento.
Esto me deja en claro que ser la rara, no es tan malo.
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